Cómo madre o padre, ¿Debo resignarme a si diagnostican a mi hijo como “hiperactivo”? Hoy te mostramos que tan “cierto” puede ser esto, y qué estrategias puedes aplicar frente a esto.

Muchos padres se preocupan porque ven a sus hijos moverse de un lugar a otro, con dificultad para prestar atención ya sea a ellos, sus padres o a su profesora. Constantemente reciben las quejas de que en su salón se mueven de un lugar a otro, molestan a sus compañeros, no siguen instrucciones, entre otras cosas. 

Si crees que tu hijo tiene HIPERACTIVIDAD, antes de resignarte a ese diagnóstico y perjudicar a tu niño, tratándolo y limitándolo por tratarlo como a un NIÑO HIPERACTIVO; es importante que sepas que LA GRAN MAYORÍA DE CASOS DIAGNOSTICADOS COMO HIPERACTIVIDAD, NO LO SON.

Hoy te muestro un caso que te permitirá comprender las posibles causas de esta “PSEUDO-hiperactividad” y qué estrategias puedes emplear tanto para prevenir, como para ayudar a tu niño, si es que ya presenta estas conductas.  

Una vez vino a terapia un niño calificado como “hiperactivo” que, para fines de resguardar su identidad, le pondremos de nombre Ángel.

Ángel, de 4 años, se movía de un lugar a otro en cualquier ambiente donde esté. En clase buscaba jugar con sus compañeros, y si estos no le seguían el juego, empezaba a molestarles. Esto finalizaba en dos tipos de escenarios: o el niño le seguía el juego, o terminaban peleando.

Hicimos una toma de datos y entre los más relevantes, encontramos lo siguiente:

  1. El niño no tenía un horario fijo de sueño, dormía entre 10.00pm y 12.00m
  2. Ambos padres estaban la mayor parte del día trabajando y esto se daba de lunes a sábado.
  3. Como sus padres estaban trabajando, pusieron como niñera a la TV o celular.
  4. Sus padres, le gritaban e incluso pegaban para intentar corregirle.
  5. Sus padres, frecuentemente discutían.
  6. El niño sufría de asma y constantemente era medicado.
  7. La docente utilizaba métodos inadecuados para corregir (como aislarlo o recriminarle constantemente).
  8. Por temor a que enferme de asma, sus padres no le dejaban que realice juegos en los que haya desgaste físico.

Una vez terminada esta toma de datos, fue mucho más obvio el comportamiento de Ángel. 

No nació con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), era un niño hiperactivo, sino que está tan contaminado; su cerebro está tan excitado, que obviamente, esto influía de manera importante en su comportamiento.

El dormir menos de lo que necesita, afecta en buen funcionamiento del neurotransmisor SEROTONINA, que, en resumen, favorece el control de impulsos. Entonces, ¿cómo va a tener un adecuado control de impulsos, si su cerebro no se lo permite?

El estar expuesto a una cantidad excesiva de horas frente a una pantalla, no sólo le irrita y genera ansiedad, sino que también le acostumbra a obtener lo que desea de forma inmediata. Entonces, ¿cómo va a obedecer? ¿cómo va a estar en calma? Si además de afectar su cerebro con escasas horas de sueño, también se le estaba afectando con excesivas horas de pantallas.

¿cómo va a frenar sus ganas de hacer lo que desea, para obedecer lo que dice papá, mamá o la profesora?, Si con la tecnología se ha acostumbrado a obtener lo que quiere de manera INMEDIATA.

Además, por si fuera poco, se le viene medicando por ser asmático. Esta medicación, una vez más, afecta a su cerebro tornándolo más irritable y sensible ante cualquier estímulo. 

Es decir, que, el estímulo más pequeño, puede generar en él, conductas exageradas, sobredimensionadas.

Por lo anteriormente mencionado, es perfectamente comprensible las conductas de ÁNGEL, quedando atrás lo de “Hiperactivo”. Pero hay más: 

Los padres, discuten entre sí, utilizan la agresión para corregirlo y, además, la docente utiliza el miedo y castigos para intentar CONTROLARLO. Esto, además de generar mucho estrés en él, también le sirve como modelo a seguir.

Es decir: ¿Qué hacen las figuras de autoridad cuando las cosas no salen como desean? explotan, agreden. El niño aprende y hace lo mismo: explota, agrede a sus compañeros cuando no obtiene lo que desea.

Si te preocupa alguna conducta de tu niño y deseas saber como corregir malas conductas, revisa nuestra entrada sobre como abordar las rabietas y berrinches de los hijos.

Y, si por si fuera poco, la gota que derrama el vaso: “sus padres no le dan la oportunidad de canalizar toda esa contaminación (todo ese malestar emocional) ya que, por miedo a que enferme, no le permiten salir, hacer deporte o muchas actividades que involucran actividad física, y que, para los niños es INDISPENSABLE para su salud emocional.”

Al terminar de recabar los datos, tuve la certeza de que, la mayoría de las condiciones en las que vivía Ángel, promovían estas conductas lo volvía “hiperactivo”. 

¿Qué hicimos para ayudarlo?

  1. Que duerma todo lo que necesita.
  2. Reducir la cantidad de horas de exposición a pantallas.
  3. Que todos los días juegue y sude (obviamente llevando un cambio de polo para que ni bien termine de jugar le cambien y de esta manera evite desarrollar una crisis asmática.
  4. Evitar cualquier tipo de agresión al niño, ya sea verbal o física. Ello genera estrés en el niño y, por lo tanto, empeorará las cosas. Esto deben tomarlo en cuenta tanto los padres como la docente.
  5. Cada vez que se comunique con Ángel, asegurarse de contar con toda su atención. 
  6. Que los padres jueguen con ÁNGEL: de preferencia, juegos que promuevan tanto el control de impulsos, como la obediencia, para que, de esta manera, el niño, mediante el juego, aprenda a controlarse y a seguir instrucciones de las figuras de autoridad.

En el proceso terapéutico, también trabajamos otras situaciones, pero, principalmente nos enfocamos en lo anteriormente mencionado.

Al darle el alta, Ángel ya seguía instrucciones, el comportamiento en clase mejoró significativamente y la relación con sus compañeros era adecuada y gratificante tanto para él como para ellos. Se convirtieron en relaciones de juego sano, adecuado.

Mother and her son are posing in the studio and wearing casual clothes

Algo que muy pocas madres y padres saben, pero que los psicólogos ya lo sabemos desde hace buen tiempo es que, la gran mayoría de diagnósticos de TDAH, son erróneos. Lo que realmente sucede es que son niños muy contaminados por diversos factores como los que hemos mencionado en el presente artículo.

Es decir, la gran mayoría de niños diagnosticados como hiperactivos, no nacieron con esta condición, sino que, debido a diversos excitadores, desarrollaron conductas que fácilmente se confunden con dicho trastorno.

Te seguro que, si tomas en cuenta lo expuesto en el presente artículo, vas a poder prevenir o corregir conductas que suelen catalogarse como propias del TDAH.

Por favor, no olvides ayudar a otros padres y sobre todo, a otros niños, compartiendo este artículo en tus redes sociales o a personas que creas que lo necesiten.

No olviden que, corrigiendo con amor, el niño aprende mucho mejor. Criemos hijos maduros, estables, felices.

Nota: Si tienes hijos entre 2 y 8 años de edad y quieres aprender a corregir eficazmente, desde el amor y el respeto, sin siquiera utilizar gritos te invito a inscribirte en el mejor curso online de bienestar emocional infantil y manejo eficaz de conducta.

Por Guillermo Cieza. Autor de “Manejo eficaz de la Agresividad, Desobediencia y Frustración en el niño”.

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