¿Luchas constantemente por conseguir que tu hijo te obedezca? Quizá te hayas cansado de intentarlo por las buenas y por las malas. Hoy te presentamos algunas sugerencias importantes.

Corregir sin tener ningún resultado genera, ciertamente, emociones negativas en los padres como frustración, cólera, ira, que -siendo sinceros- lo que al final hacen en lugar de corregir, es desfogar. Pelear con sus hijos, debilitar la relación. Hoy te mostraremos 3 estrategias para que logres que tu hijo practique la obediencia. Es importante saber que estas estrategias funcionarán mejor cuando se pongan en práctica de manera constante.

ESTRATEGIA #1. Establece rutinas

Muchos padres están acostumbrados a que sus hijos realicen las actividades del día, cumpliéndolas como se pueda hacer. Por ejemplo: si hoy puedo hacer la tarea con mi hijo por la noche, lo hago así. Si puedo almorzar a una hora, bien. Si debo almorzar más tarde, no hay problema. Esto no hace más que dificultar al niño en sus hábitos.

Sin embargo, un niño con hábitos creados sabrá -por ejemplo- que: al llegar a casa tiene que almorzar, luego hacer las tareas, luego el juego libre, luego el juego con papá, luego el bañarse, cenar y dormir. ¿Cómo ayuda esto a su obediencia?

Si el hábito está instalado, tu hijo sabrá qué es lo que tiene que hacer en ese momento, y será mucho menos probable que quiera hacer otra cosa, siendo más probable que obedezca. Las rutinas te ahorrarán muchos problemas, pero es necesario entrenarnos en ello. 

ESTRATEGIA #2. Hacer cumplir la instrucción

Imaginen la siguiente escena: mi hijo está en la otra habitación y desde donde estoy le digo: Hijo, guarda tus juguetes”, luego mencionamos: “hijo, seguro ya te estás cambiando”. Debemos saber que los niños, por la edad que manejan, tienen poco control de impulsos. Es decir, la mente del niño piensa: si estoy haciendo algo tan divertido como jugar, ¿Porque dejar esto y hacer algo tan aburrido como guarda y cambiarme o hacer la tarea?

Para nosotros es muy simple seguir una instrucción como dejar algo para hacer otra cosa. Sin embargo, el niño tiene demasiadas ganas de jugar y para el aún no es lógico el guardar las cosas para hacer la tarea.

¿Qué es lo que debemos hacer? Darle la ayuda, acercarnos y decirle lo que vamos a hacer: “Muy bien campeón, vamos a ir guardando para hacer la tarea”. Al inicio quizá el niño ofrezca algún tipo de resistencia. Sin embargo, poco a poco se dará cuenta que es lo que se debe hacer ¿Por qué? Porque él sabrá que mamá o papá no se irá de ahí hasta que no se haga lo que se le pide. De esta manera, el asociará que a papá o mamá se le hace caso, porque al final como padre me encargo que eso se cumpla sí o sí. Esto incrementará muchísimo las probabilidades de que tu hijo obedezca.

ESTRATEGIA #3. Evitar consecuencias agradables ante conductas negativas.

Mi hijo está mirando TV. Me acerco y le digo que ya es momento de apagarla. En ese momento empieza una pataleta o berrinche. Imaginen si yo como padre, por motivos de cansancio o simplemente querer evitar problemas, le digo “Ya, ok. Sigue mirando”. ¿Qué pasó en ese momento? Acabo de darle un mensaje muy importante: a través de esta mala conducta, conseguirás lo que quieres. Es decir, acabo de asegurar que mi hijo no me obedezca a la siguiente ocasión Si el niño pide el helado, pero mamá no le da, el comienza a hacer un berrinche. Si ante ese berrinche, la mamá – quizá por vergüenza – la mamá termina dándole el helado, el niño o niña sabrá que el berrinche es la forma adecuada de conseguir lo que desea. 

Es importante saber que estas no son las únicas estrategias para que un niño obedezca. Sin embargo, al ponerlas en práctica, conseguirán avances en su niño o niña. En caso deseen conocer más estrategias, pueden comunicarse con nosotros para ayudarles de la mejor manera.

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